Hiperemesis gravídica

Uno de los síntomas más conocidos en el inicio del embarazo son las náuseas y los vómitos. Entran dentro de las sensaciones normales de las primeras 12 semanas de gestación. Pero a veces se vuelven demasiado frecuentes, persistentes e intensas y es cuando estamos antes una “hiperémesis gravídica”.

Afecta aproximadamente al 2% de los embarazos, aunque muchas veces es un cuadro no diagnosticado por la dificultad de diferenciar la normalidad de la patología en este síntoma, porque las mujeres lo asumen como algo propio de su estado y otros mitos de las nauseas y el embarazo. Pero la realidad es que entre 50.000 y 60.000 mujeres se ingresan al año en nuestro país por este problema.

Generalmente comienza entorno a las sexta semana de embarazo, y mejora por encima de las 12-14 semanas, pero hay que saber que casi la mitad de casos de hiperémesis mantienen las náuseas y los vómitos hasta el tercer trimestre.

La hiperémesis gravídica pone en riesgo tu salud de forma directa por la deshidratación que produce. Y en el embarazo puede provocar que el bebé tenga un bajo peso al nacer o provocar un parto prematuro. También algunos estudios entorno a esta patología afirman que pueda estar relacionada con desórdenes cognitivos y psicológicos del futuro bebé así como con el desarrollo de enfermedades crónicas. Por ello hay que ser muy cuidadoso con su diagnóstico y su tratamiento correcto.

No todas las mujeres tienen el mismo riesgo de padecerlo. Aunque la causa no se conoce exactamente pero sí se relaciona con una serie de características:

  • Es más frecuente en embarazo gemelar.
  • Suele suceder más en el primer embarazo que en los sucesivos.
  • Antecedentes de esta enfermedad en alguna gestación previa.
  • Estados ansioso-depresivos y estrés durante el embarazo.
  • Anorexia nerviosa.
  • Hipertiroidismo.
  • Gastritis de otro origen.
  • Algunas enfermedades como la epilepsia, el asma no tratado y el sobrepeso.
  • Mujeres por debajo de 20 años.

Normalmente se presenta como un cuadro de náuseas y vómitos que puede ser considerado como propios del embarazo pero que, paulatinamente y otras veces más rápidamente, se convierte en una situación insostenible de vómitos continuos sin capacidad de tolerar alimentos, ni siquiera el agua, no pudiéndose compatibilizar con una vida normal, provocando debilidad progresiva, dificultad para la movilidad o desmayos y mala tolerancia a la luz y al ruido. Si no se trata puede llevarnos al desarrollo de anemia aguda y pérdida de peso severo (más del 5% del peso antes de estar embarazada). Acaba produciendo palidez, deshidratación, no se produce orina en cantidad normal, la piel se vuelve amarillenta y pueden notarse palpitaciones.

Las náuseas normales del principio del embarazo se producen por días, hay momentos mejores y otros peores. Pero la hiperémesis gravídica se trata de casos extremos, la mujer no puede hacer una vida normal y no tiene momentos de mejoría, con una sensación de debilidad progresivamente mayor.

El tratamiento consiste en medicamentos para las náuseas, con el objetivo de mantener una ingesta calórica e hidratación adecuadas. En los casos más severos se precisa ingreso hospitalario y, a veces, prolongado.

 

The following two tabs change content below.
Micaela Fernández Abellán

Micaela Fernández Abellán

Micaela Fernández Abellán

Latest posts by Micaela Fernández Abellán (see all)

Micaela Fernández Abellán

Author: Micaela Fernández Abellán

publica esta entrada

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.